Nada es para siempre

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No me gusta demasiado pensar, pero cuando pienso dicen que puedo llegar a ser muy profunda. No me gustan las faltas de ortografía, y eso se nota, supongo, porque escribo bien, y pongo todos los acentos, aunque no estoy diciendo que no me guste abreviar, a mí me encanta abreviar cuando estoy en el móvil escribiendo, pero no pongo faltas, no pongo uebo, refiriéndome a huevo como muchíiiiiisima gente hace, ni pongo ola, ¿me estás diciendo mar o algo así? Me resulta un poco patético. Me jode que la gente confunda ahí, con hay, o con ay, o al revés, me irrita, aunque parezca una tontería jajajaja, enserio, en este país, falta mucha cultura... Soy de Valencia, valenciana a muerte, me encanta mi ciudad. Soy del Real Madrid, un GRAAAAN equipo, aunque a la gente le suele dar asco, diréis, ¿no eras tan valenciana? sí, pero no creo que sea necesario ser del mismo equipo que tu ciudad, o país. Estoy tremendamente enamorada de un chico... Que bueno, no es que me haga mucho caso, pero algo hay ahí. Normalmente me suelo inspirar en las cosas que me pasan día a día, pero sobre todo, cuando estoy depre. Muchos besoteees<3
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Come up with me and never leave me.

jueves, 30 de junio de 2011

Hace ya tantos años... Por favor, no te olvides de mí nunca.

De eso que tú y yo vivimos un tiempo, hace ya bastantes años. No te olvides, porque yo siempre estaré en tu corazón, por mucho que digas, lo sé, lo noto en tu cara, y, claro, sé que me quieres, y quizás no de la misma manera que te quiero yo, pero aún así, sigues siendo tú, sigues intentando hacer que no se te note, sigues haciéndome feliz a cada momento que pasa, a cada risa, y a cada llanto.
Muchos dicen que acabaré enamorada de ti, ¿por qué no? Serías un buen amor, yo sabría que podría contar contigo para todo, justamente como lo hago ahora.
Por eso, tú, mi primer amor verdadero, ¿cosas de niños? no, yo te quería de una manera incontable, dudo que algunas personas hayan sentido esto que yo sentí por ti, hace ya tantos años, porque yo te he querido a ti más de lo que he querido a nadie, pero por culpa de las malditas distancias, por culpa del trabajo de tu padre, por culpa de lo egoísta que puede ser la gente, y por culpa nuestra, por perder el contacto, todo se acabó, y con ello, los llantos vinieron a mí, y, la verdad, no se fueron del todo, cada tanto en tanto lloraba, y lloraba por ti, porque te echaba mucho de menos, porque deseaba que volvieses conmigo, porque no quería esta vida, ¿que como que esta vida? creo que está claro, esta vida sin ti, no es para nada divertida. Pero un día pasó, a tu padre le volvieron a mandar a la bella ciudad de Valencia, que ya te echaba de menos, que te quería ver ya, al igual que yo. Bueno, ni tú tenías mi número, ni yo tenía el tuyo, y nuestras madres hace ya tiempo que los perdieron en cambios de móvil.
Pero un día ahí, ahí estabas tú, con una sonrisa ya muy cambiada. Sí, estabas cambiado, pero eras igual. Estabas con tus amigos, riéndote, recordando las calles, que estaban tan cambiadas. 
Yo me quedé empanada mirándote, tú, no te diste ni cuenta, pero un amigo tuyo sí, él vino hacia mí, y me susurró:
-¿Te gusta mi amigo?
Yo le miré mal, ¿como no me ibas a gustar? Estabas tan... ¿precioso? Quizás no haya palabras para decir en lo que te habías convertido.
Y entonces, miré tu cara, sí, por fin, me habías reconocido, habías visto a la niña esa que, hace ya tantos años, había dejado una marca enorme en tu corazón, la que había hecho que mirases a las mariposas de forma distinta, la que te había hecho creer en el amor verdadero...
No dijimos nada, pero, entre nosotros no hacía falta, nuestras miradas hacían que los más congelados icebergs se derritiesen en cuestión de segundos.
Y entonces volvimos a la realidad, ya no estábamos en ese prado, que, hace tanto tiempo, tú y yo solíamos jugar a "los mayores" donde nos queríamos más fuertemente que ellos, donde nos dimos nuestro primer beso, donde fuimos los niños con más imaginación del mundo.
-Tú... - Dijimos a la vez los dos, nos abrazamos, y, yo lloré, tú no, claro, te tenías que hacer el fuerte, pero es que siempre había sido así, tú el fuerte, yo la débil.
Seguías siendo más grande que yo, pero, ahora estabas más flaco, ya no tenías lo mofletitos que me volvían loca, hace ya tantos años. Tus increíbles michelines, se había transformado en una auténtica tableta de chocolate,     tus dientes mellados, por una blanca, increíble, dentadura, tus ojos color vainilla, se habían transformado en unos ojos vainilla, que cualquiera hubiese querido comerse, tus pómulos, estaban más resaltados, tus brazos, estabas muy marcados, y, tu preciosa, e increíble nariz, seguía igual, seguía siendo la nariz que me gustaba "quitarte", que me gustaba chocar con la mía, que me gustaba escucharla respirar.
Y, claro, tus amigos estaban alucinados, no sabían lo que pasaba, y yo me reí, me reí, porque aún quedaba mucho de ese sentimiento que sentí por ti hace ya tanto tiempo, ese sentimiento, por el cuál, sigo rezando para que no me haga daño, para que no haga que quererte sea desagradable, para que no haga que no desee otra cosa que dejar de amarte, para que este sentimiento, que me llena tanto, no desaparezca.

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